“De la crisis financiera a la destrucción del Estado Social: las pensiones”

Charla Ustea

“La reforma del sistema público de pensiones está servida. Y ello sobre la base de las recomendaciones presentadas por el Pacto de Toledo para, supuestamente, garantizar su viabilidad. Además de las ya conocidas, como el aumento del número de años (de 15 a 20) para el cálculo de la base de la prestación, y la estimulación de la prolongación de la vida laboral, hay dos propuestas que me llaman la atención.

La primera es la recomendación de que los ciudadanos y las empresas suscriban planes de pensiones privados, individuales y colectivos, para complementar las futuras pensiones públicas. Me produce perplejidad por varios motivos:

1º) Porque el Pacto de Toledo ha estado trabajando sobre un documento de propuestas elaborado, precisamente, por la Asociación de Fondos de Inversión Colectiva y de Pensiones Privados, que son los grandes beneficiados de tal proposición. Estas instituciones, que no son “hermanitas de la caridad”, utilizan el dinero de los clientes para especular en los mercados, quedándose con la mayoría de la ganancia y participando en los ataques financieros a nuestro propio Estado. A ello, hay que añadir que nadie le garantiza al ciudadano que ese Fondo privado no vaya a quebrar o que no pueda tener una rentabilidad negativa en todos los años que debe mantener su dinero en manos ajenas, sin posibilidad de rescate.

2º) Porque se supone que las reformas propuestas garantizarán la perfecta viabilidad del sistema público de pensiones. En tal caso, ¿para qué necesitaremos un plan privado? A no ser que todo sea un engaño, las pensiones públicas no estén en peligro (véase el libro de NAVARRO, TORRES y GARZÓN: ¿Están en peligro las pensiones públicas?, Attac, 2010) y se trate de una estrategia con el objetivo de conseguir un sistema mixto de pensiones, en el que el Estado se hará cargo de una cuantía mínima de subsistencia y el ciudadano tendrá que buscarse sus “habichuelas” con un plan privado.

La segunda recomendación sugiere aumentar los incentivos fiscales a este sector, haciendo que paguen menos impuestos las empresas y los ciudadanos que más inviertan en los planes de pensiones privados. Ello implicaría una pérdida aún mayor de ingresos para el Tesoro Público, que sólo en el año 2010 dejó de recaudar 2.058,36 millones de euros por los privilegiados beneficios fiscales que ya existen para los planes de pensiones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y en el Impuesto sobre Sociedades. ¿Se quiere dejar de ingresar, entonces, 3.000 millones anuales mientras se han congelado las pensiones para ahorrar tan sólo 1.500 millones?

Por otro lado, el régimen fiscal actual no puede calificarse de especialmente justo. No sólo porque se mantiene la deducción del 10% de las aportaciones colectivas para las empresas –que tenía previsto desaparecer en el año 2011-, sino porque beneficia a las rentas más altas en el Impuesto sobre la Renta, las cuales, además de poder aportar más dinero a estos planes privados, se aplican una reducción muy superior a la de las rentas bajas. Por poner un ejemplo, por cada 1.000 € invertidos en estos planes, una persona que gane 100.000 € deja de pagar a Hacienda unos 440 €, mientras que otra que cobre 7.000 €, quizás no se ahorre nada.

Conviene aclarar, también, que todo el sistema de ventajas fiscales se centra en el momento de la aportación (que es el que le importa a los bancos para captar los clientes) pero no en el del cobro de la prestación, en forma de renta única o periódica. En ese instante, el ciudadano deberá tributar al tipo general en el Impuesto sobre la Renta, sin ningún beneficio. Si no fuera por sus enormes beneficios fiscales iniciales, estos productos carecerían de atractivo alguno para la ciudadanía.

Llegados a este punto, parece claro que la solución al problema de las pensiones públicas (si es que realmente existe alguno), no debe venir por el aumento de los beneficios fiscales a los planes de pensiones privados, sino todo lo contrario, por su desaparición y la transferencia de la mayor recaudación al sistema público. Ningún precepto constitucional impide esta opción que permitiría disponer de más de 50.000 millones de euros adicionales hasta el 2027, con lo que no habría que retrasar la edad de jubilación a partir de esa fecha, como propone el Gobierno, ni recortar las futuras prestaciones. Además, si se quiere ofrecer algún complemento al sistema público actual, ¿por qué no se incentiva la adquisición de deuda pública a largo plazo (obligaciones del Estado), canalizando esa inversión privada a manos públicas, con la posibilidad de su rescate anticipado en cualquier momento y la garantía constitucional de su cobro.

La solución es factible, pero no se puede servir a dos amos. El Gobierno y el Parlamento deben escoger: o beneficiar a la ciudadanía o favorecer a los bancos y los ricos. Desgraciadamente, parece que sus señorías ya han elegido, aunque siguiendo la tradición farisaica, es decir, “cargando pesados fardos sobre la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con un dedo”, manteniendo blindadas sus pensiones doradas. Piénsese que mientras pretenden subir la edad de jubilación a los 67 años, ellos lo pueden hacer a los 60 y que cuando proponen 37 años de cotización para el cobro del cien por cien de la base, ellos lo consiguen con tan sólo 11 años y un día.”

Miguel Ángel Luque Mateo

Periodico Diagonal

¿Los porqués de un reportaje sobre las condiciones de vida de miles de trabajadores agrícolas en Almería?

Hemos tenído acceso directo a la respuesta del diario The Guardian a las preguntas que La Voz de Almería le hacía sobre el reportaje llevado a cabo por el prestigioso diario inglés sobre las condiciones de esclavitud moderna en que viven miles de trabajadores inmigrantes en los invernaderos de Almería.  En ella se deja de manifiesto la actitud de ocultamiento y silencio complice que caracteriza a los responsables políticos y sectoriales de esta situación. Su opinión no aparece en el reportaje porque, como sabemos bien que siempre hacen, no quisieron dar la cara para hablar de este tema.

Irregular Greenhouse Workers

“…esta es nuestra respuesta sobre su solicitud de información a Alan Rusbridger

Felicity Lawrence es una periodista “senior” del Guardian que ha dirigido investigaciones de gran éxito en la industria alimentaria por todo el mundo durante varios años. En su trabajo ha sacado a la luz deficiencias en los estándares de producción alimenticia y laborales de África, Centro América, Asia y Europa, incluyendo Reino Unido, Italia y España (adjuntamos enlaces de algunas de sus investigaciones al final de este correo electrónico)

Rechazamos en absoluto la idea de que nuestro reportaje sobre Almería estuviera conectado a algún tipo de interés comercial. La independencia editorial es uno de los pilares del periodismo del Guardian y la justicia social ha estado en el corazón de nuestro periódico durante 190 años. El abuso evidente de trabajadores en cualquier lugar del mundo es siempre una historia importante para el Guardian y sus lectores, especialmente cuando se trata de productos que llegan a sus mesas. Como podrá comprobar, una de las funciones más serias de un periódico es romper las historias, desafiar al poder y establecer los temas de debate, no simplemente lo que ya hay, la actualidad periodística, y eso es lo que hemos hecho en este caso. Felicity ha trabajado en España en el pasado y esta historia surgió cuando sus contactos profesionales le comunicaron su preocupación sobre el trabajo inmigrante, además de sus propias investigaciones en la región.

Mientras investigaba en esta historia, Felicity entró en contacto con un gran número de gente, incluyendo agricultores autónomos, contactos del mundo de la industria y la cooperativa líder agrícola, Casi. Los agricultores que hablaron con ella lo hicieron fuera de micrófono (quizás por miedo a represalias), mientras que la cooperativa rechazó una solicitud de entrevista. También pasó más de dos semanas intentando conseguir algún tipo de comentario acerca de sus descubrimientos por parte del ministerio de trabajo e inmigración de España (que no quiso comentar nada al respecto), y el ministerio de interior (del cual no obtuvo respuesta, tal y como indica en su trabajo).

Como organización periodística internacional que desarrolla investigaciones sobre asuntos serios, esperamos, alentamos y recibimos un elevado nivel de quejas con nuestro periodismo. Siempre estamos encantados con otros puntos de vista o perspectivas adicionales sobre una historia, motivo por el cual hemos publicado una extensa carta de la organización productora Hortyfruta: http://www.guardian.co.uk/business/2011/mar/02/migrant-workers-not-slaves-spain. Los sólidos procesos editoriales del Guardian se sustentan en nuestro código de conducta editorial (www.guardian.co.uk/info/guardian-editorial-code), así como en el código de conducta de la Press Complaints Commision (Comisión de Quejas de Prensa), a la que debemos adherirnos. The Guardian es también el único diario británico que tiene su propio defensor del lector (readers’ editor), quien se encarga de las quejas y dudas sobre nuestros contenidos desde una posición de independencia dentro de la redacción. Ha recibido varias quejas sobre nuestro reportaje de Almería y las tendrá en cuenta siguiendo el proceso normal, sin interferencias por parte del equipo editorial.

Reportajes anteriores sobre empleo en la industria alimenticia

Bonded labour in UK supermarket packing factory

http://www.guardian.co.uk/business/2004/mar/29/supermarkets.immigrationasylumandrefugees

Investigation into extreme exploitation of legal and illegal migrants in UK http://www.guardian.co.uk/business/2005/jan/10/immigrationasylumandrefugees.asylum?INTCMP=ILCNETTXT3487

http://www.guardian.co.uk/uk/2005/jan/11/immigration.foodanddrink?INTCMP=ILCNETTXT3487

Migrants in Italy on fruit and salad harvests

http://www.guardian.co.uk/world/2006/dec/19/italy.ethicalliving

Exploitation of Nicaraguan migrants in Costa Rican pineapple sector

http://www.guardian.co.uk/business/2010/oct/02/truth-about-pineapple-production?intcmp=239

Comment piece on globalisation and re-emergence of slavery

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/oct/03/modern-slavery-globalisation-multinationals “

Carta del Foro Social de Almería

Recientemente el periódico ”The Guardian” realizó un reportaje sobre la situación de los inmigrantes en diferentes puntos de Andalucía y especialmente de la provincia de Almería.

En el mismo se describía fundamentalmente las condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes que trabajan en las faenas agrícolas, haciendo especial referencia a vivienda, salarios y condiciones de trabajo. Todo ello apoyado en un video con imágenes y testimonios suficientemente elocuentes.

Ante este trabajo organizaciones empresariales, sindicales, periodistas, políticos, lejos de analizar, incluso críticamente, el contenido del reportaje, a iniciativa del periódico “La Voz de Almería” se han lanzado en tromba a matar al mensajero y a reivindicar el buen nombre de nuestra agricultura, con un desprecio absoluto a considerar lo que allí se contaba.

Cualquier observador con un mínimo de buena fe tiene que reconocer que se ha avanzado poquísimo en la resolución de los problemas que aquejan a los trabajadores inmigrantes en relación a sus condiciones de trabajo y de vida, y que solo ante estallidos puntuales de conflicto se promete desde las instituciones buscarle solución, que se demora convenientemente hasta que otro episodio de conflicto asome en el horizonte.

Por ello las organizaciones abajo firmantes sensibles a las condiciones de los trabajadores inmigrantes que empeoran progresivamente en tiempos de crisis, lejos de esconder la cabeza bajo el ala y culpar a quien denuncia, reafirmamos nuestro compromiso en la exigencia de que las administraciones den cumplida respuesta a las demandas del colectivo en lo referente a la mejora de sus condiciones de trabajo y de vida y a que se respete la legalidad, a la vez que mostramos nuestra solidaridad a un colectivo especialmente vulnerable.

Desde el Foro Social de Almería proponemos la adhesión a este documento de apoyo a las reivindicaciones de los jornaleros inmigrantes en Almería, frente al lavado de imagen que la patronal y los medios de comunicación están tratando de imponer ante la opinión pública.

(Para adherirte a titulo individual o de organización, deja tu comentario debajo de este post)

Foro Social de Alemería organiza las Jornadas de los y las migrantes ante la crisis

Mesa Redonda con el tema: Migrantes ante la Crisis.

Recordando también los sucesos de El Ejido, hablaremos de las perspectivas de migrantes ante la crisis.

Ponentes:

Spitou Mendy, Portavoz del SOC
Carlos Serrano, Oficina de Derechos Sociales (ODS) Sevilla
Representantes de Asociaciones de Migrantes

Día: Viernes, 25 de Febrero

Hora: 19.00 horas

Lugar: Carpa Juan Goytisolo

Fiesta Intercultural

Almería Intercultural os invita a tomar alguna cerveza, a disfrutar de  concierto, a bailar y gozar en el inicio del puente.

Grupos invitados:

Newton Cae de Murcia,

Nassim (Hassen y Mouloudi) de El Ejido,
mezclando instrumentos clásicos de Marruecos con Ritmos Fuertes.

Día: Sábado 26 de febrero

Hora: 20:00

Lugar: Carpa Juan Goitisolo

SOC Almería: NO NOS CALLAREMOS

Para amar a los hombres, hay que odiar fuertemente lo que los oprima.” J.P.SARTRE

En su número 30.133 del jueves 17 de febrero de 2011 La Voz de Almería da prioridad al reportaje de Felicity Lawrence del Guardian.

En la página 3 pone “El sindicato SOC pide hacer boicot a los productos de la provincia“.

Desde el SOC sólo queremos dar nuestro punto de vista y aclarar  lo que es nuestro trabajo. Somos un sindicato alternativo y mediamos entre el trabajador y el empresario.

En Almería ya contamos con diez años de experiencia: el campo, la vivienda de los trabajadores, sus problemas, sus diversiones son nuestros también.

El SOC, somos nosotros, los precarios, que hablan de sus problemas. Se ha usado la palabra “manipulación”…No, eso no se llama así, lo llamamos REALIDAD. Aquí viven esclavos, explotados y expulsados.

El Ejido 10 años despues: Nuestra realidad vista desde fuera

Primero. Negar que Almería es la provincia española donde los inmigrantes viven de un empleo precario, por lo eventual y discontinuo, la agricultura, y que eso los impide cualquier tipo de arraigo y les impone unas condiciones de vida indignas, sería insultar a la humanidad. De allí la falta de integración.

A pesar de todo eso han sido y siguen siendo el motor del éxito de la economía sumergida de la provincia. Son mayoritarios en los invernaderos donde las temperaturas oscilan entre 40 y 50ºC. Muchos inmigrantes viven en chabolas dispersos entre los invernaderos, muy lejos del núcleo urbano, sin agua potable ni luz.

Segundo. Nosotros del SOC hemos trabajado en invernaderos y sabemos con quien hemos estado dentro. Los hijos de los dueños están sacando una carrera, van en coches de lujo ,se divierten mientras  los peones pagados entre 20 y 35 € siguen con salarios impagados. Contar eso no es mentira, es ser responsable.

Tercero. En Almería no hay coraje político para llevar a cabo nada; “la iniciativa privada siempre ha tirado del carro y ha ido muy adelante de cualquier ajuste de la administración”. Todo cambia a peor, las numerosas reuniones que agentes sociales mantienen con la Subdelegación del Gobierno en Almería no aportan nada.

Aquí mandan los agricultores, el capital. Es la guerra económica .La banca primero, las personas después.

Los contractos de trabajo que facilitan a los inmigrantes para su regularización no cuadran con las exigencias de la Ley de Extranjería (duración de un año y estar al corriente de pago en la seguridad social) y los que tienen que pagar son los trabajadores inmigrantes. Desde la Oficina de Extranjeros el mensaje está claro: como los agricultores no cumplen con las normas legislativas los inmigrantes no van a tener papeles.

Cuatro. Para concluir, decir que nosotros no boicoteamos los productos de Almería, lo que denunciamos es que se cumplan las leyes laborales, que se paguen los salarios  que se regulan en el convenio, que se apliquen las normas de prevención de riesgos laborales, que las viviendas que alquilan  las empresas a los trabajadores que se acojan a las normas de habitabilidad, que se declaren todas las jornadas trabajadas a la  Seguridad Social.
Esto,  en un Estado de Derecho, se le llama cumplir con las leyes aprobadas en el  Parlamento. Aquí está el debate. Todos  podemos decir  NO para cambiar este sistema salvaje.

La prensa responsable debería seguir los pasos de The Guardian y de Felicity .Buscar donde está la verdad.

SPITOU MENDY, Portavoz provincial del SOC en Almería


Desde los sucesos de El Ejido solo hay un camino para mejorar la imagen de Almería: cambiar la realidad

Ante la información sobre la Esclavitud moderna en Almería, Hortifruta opta por el suicidio del sector:  la negación de la realidad y la inversión en medidas cosmética.

La miopía de los responsables del sector hortofrutícola almeriense amenaza con una situación ruinosa para todos los que vivimos de una u otra manera de la actividad agrícola en la provincia.
Su respuesta ante el reportaje aparecido en el diario The Guardian va a ser “realizar una campaña de imagen en los supermercados ingleses”.
Las campañas de imagen valen cuando se corresponden con la realidad. Cuando se pretende camuflar una realidad evidente, esas campañas se vuelven contra quien las hace.
Hace ahora 11 años, cuando sucedieron los tremendos sucesos de El Ejido, los responsables del sector, las administraciones públicas, los medios de comunicación,… todo el mundo reconocía que en Almería se vivía una situación social inaceptable y todos hicieron propósito de enmienda.
Dijeron que las medidas iban a ser buscar formulas para que los trabajadores agrícolas tuviesen viviendas o albergues con condiciones higiénicas y sanitarias aceptables. Garantizar unas condiciones de vida y trabajo reguladas y perseguir las contrataciones irregulares en condiciones de sobreexplotación.
De todo aquello, nada.
Todo ha empeorado. Una década después hay decenas de miles de nuevos trabajadores irregulares que viven en chabolas y cortijos abandonados y trabajan, en el mejor de los casos, dos o tres días por semana, y cuando lo hacen es por 3€ la hora, casi siempre.
Si todos reconocían hace once años que había un grave problema y no se ha hecho nada. Si han llegado decenas de miles de nuevos inmigrantes en situación irregular y están viviendo y trabajando aquí. ¿Cómo es que lo que necesita el sector es una campaña de imagen?
¿A quién quieren engañar?
Cuando no venga The Guardian, vendrá el New York Time, o Le Figaró, o … cualquier medio de comunicación que venga verá una realidad que da mucho que contar.
Cuando teníamos tramas organizadas de venta de productos fitosanitarios ilegales (que todo el mundo conocía) y nos detectaban residuos en los productos, también se acusó durante un tiempo a los “lobbis interesados” de querer arruinar el campo almeriense. El problema se acabó cuando se decidió cambiar la realidad del uso de los pesticidas en el campo. Ese fue el único camino eficaz.
Ahora quizás no tengamos tanto tiempo para reaccionar. A los consumidores a los que dirigimos los productos de Almería les repugna ver las condiciones de vida y trabajo que sufren miles (no son todos, pero son miles) de trabajadores en el campo almeriense. Que compren los productos de Almería u opten por productos de otros orígenes es una cuestión de “imagen”. Pero esa imagen, al menos en el caso del campo almeriense, ya no puede construirse sino cambiando la realidad que ya nadie puede ocultar.
Desde los sucesos de El Ejido no hay margen de maniobra para las respuestas cosméticas que ahora propone Hortyfruta. Esa política del avestruz nos lleva a la ruina.

Cuando no callan, criminalizan a los que se atreven a hablar

La presión contra los que nos atrevemos a denunciar la situación de explotación extrema en que viven miles de trabajadores en el campo almeriense es asfixiante.

Los medios de comunicación, en propiedad o comprados de una u otra manera por los interesados en mantener este estado de cosas, son abiertamente cómplices  de que se mantenga esta situación.

Estos días, La voz de Almería está tratando de “criminalizar” a todos los que se han atrevido a hablar con el diario “The Guardian” sobre las condiciones en que viven estos esclavos del Siglo XXI.

Este artículo es todo un ejemplo de la actitud de los medios locales:

El SOC, La Cruz Roja, las Hermanas Compasivas de la Caridad,… y todo el que se atreva a abrir la boca son tratados como embusteros que tratan de dañar la imagen de Almería, no se sabe con que oscuros propósitos.

Digamos ¡Basta ya!. Somos miles los hombres y mujeres de Almería que queremos que se acabe con este silencio cómplice.  Queremos que la “buena imagen” de nuestra tierra y de nuestra agricultura se construya sobre la erradicación de la sobreexplotación de los trabajadores, y no sobre el silencio complice ante esta situación.

Quienes ponen en peligro la imagen de nuestros productos no somos los  que denunciamos lo que ocurre, sino quienes llevan a cabo prácticas que producen la repulsa generalizada de la inmensa mayoría de la población de los países en los que se quieren vender esos productos.

Pedimos a todos los medios de comunicación nacionales e Internacionales que se hagan eco de la situación de esclavitud que vivien miles de trabajadores irregulares en el Mar de Plástico.

El que se sepa lo que ocurre es el único camino para acabar con esta situación, y que nuestra agricultura y nuestros productos tenga una imagen digna y sostenible.

Construir entre todos y todas una orientación sindical que nos saque del abismo

Para bien o para mal tengo ya 31 abriles. Nací en el verano de 1979, dos años después de los Pactos de la Moncloa. Mi visión de dichos pactos ha variado con el paso del tiempo. En un principio me tragué sin mucho esfuerzo el mito de la transición modélica que se vende al por mayor al gran público del estado. De muy joven entré en contacto con organizaciones de la izquierda radical, las cuales, aunque cada una con sus distintos matices, coincidían en una juicio bastante diferente del oficial sobre dichos pactos. Finalmente entré en Espacio Revolucionario Andaluz, la organización andaluza de Espacio Alternativo, hoy Izquierda Anticapitalista, y mi forma de pensar sobre lo que fueron los pactos de la Moncloa cambió definitivamente, y aún diría más: sin posibilidad de retorno a la versión oficial. Tras muchos libros, artículos y debates, hoy deben poner mucha vaselina al mito de la transición para hacérmelo tragar.

Sin embargo, lo que parte de mi generación “recuerda” sobre los pactos de la Moncloa, lo hizo a través de la generación que sí vivió y sufrió tal derrota. Por lo tanto, nuestra percepción de los hechos está muy influenciada por las voces y las plumas de los “veteranos”, en mi caso, de la izquierda que hicieron oposición al proceso. Hay un viejo proverbio chino que dice: “dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme partícipe de algo y entonces aprenderé”. Hemos leído mucho y nos hemos creído sabios, sin embargo, mi generación ha aprendido (y aprehendido) lo que fueron los pactos de la Moncloa con la terrible imagen con la que premeditadamente he querido acompañar este artículo. Un curso intensivo de cruda realidad.

De nuevo otro pacto en el que perdemos y perdonamos los de siempre. Pero es éste un pacto de una gravedad sórdida. En él no sólo se entrega a la clase trabajadora a las fauces del león, a la antesala de la privatización de las pensiones (sistema de capitalización vs sistema contributivo), sino que además, con Toxo y Méndez como dos de los mosqueteros del pacto, se tira a la basura el cartucho de la movilización y no sabemos por cuánto tiempo. Si la credibilidad de las centrales sindicales mayoritarias antes del 29 S ya estaba por los suelos, en parte por años y años de pasteleo con la administración y alejamiento de la realidad de los y las trabajadoras, lo cual fue un obstáculo para quienes construimos la huelga en septiembre, dicha credibilidad hoy ha llegado a las antípodas. Se han aceptado las tesis de la patronal, quien al principio de la crisis mantenía que la única salida era que la gente trabajadora (no ellos, claro) debíamos trabajar más para ganar menos. El Gobierno socialista (dicen) y las cúpulas de CCOO y UGT dan cuerpo a lo que hace unos años considerábamos una fanfarronada del depuesto y siniestro Díaz Ferrán.

Ayer, como afiliado a CC.OO. asistí a una asamblea esperpéntica en mi sindicato. La misma dirección provincial que hace apenas un par de semanas, descolocada ante el anuncio del pacto global por Toxo el 11 de enero, se posicionaba crítica con la propuesta de la dirección confederal y mantenía la postura de dar continuidad a la movilización con el horizonte de huelga general, esa misma dirección se sentaba ayer ante una veintena de afiliados del sector de enseñanza y nos vendía las bondades del pacto. Una metamorfosis tan rauda difícilmente será digerida por alguien como yo, quien no entiende siquiera que los vestidos de agitador y sacerdote puedan estar en un mismo armario. Para rematar la faena, el cuadro se cerraba con la líder del sector crítico bailando al compás del pensionazo.

Quizá con más rabia que sosiego, solicité que se me explicara a qué se debía un cambio de posición de tal calibre, qué había cambiado en el contexto en un par de semanas para dar un giro de 180º. La pregunta central quedó sin contestar. Los dos argumentos básicos giraron en torno a la defensa de la lógica del pacto y fueron: uno, el posibilismo y dos, frenar la propuesta agresiva del Gobierno. El posibilismo es muy curioso, es la pseudo-ciencia de la historia-ficción: no estábamos en condiciones de una huelga, hubiera sido peor el realizarla, … es como una ciencia hecha para darse la razón a sí misma, pues como jamás se presta el evento a arder en las ascuas de la realidad, jamás se puede probar la veracidad de la hipótesis del fracaso apriorístico. Sin embargo, lo cierto era que antes del anuncio del pacto por parte de Toxo, el ánimo en muchos de los cuadros medios y afiliados de base del sindicato era el de construir la huelga general en caso de agresión del Gobierno, tal y como se anunciaba desde la dirección confederal antes del giro sospechoso. Tal hecho se demuestra en la lluvia casi diaria de comunicados de sectores provinciales, regionales e incluso uniones provinciales del sindicato desde el día después de que se anunciara el acuerdo hasta hoy. Esto, sin tener en cuenta que el primer sondeo muestra un rechazo del acuerdo por parte del 76% de la población… un acuerdo firmado por la dirección de CC.OO. y U.G.T. El otro argumento siempre me ha llamado la atención: como la reforma del Gobierno era agresiva contra los intereses de los trabajadores, pues entre otras cosas pretendía la capitalización de las pensiones, y por tanto su privatización, hemos firmado este acuerdo que es menos malo. Tomen nota futuros Gobiernos: si lo que pretenden es que nos comamos una mierda, pongan un mierdón sobre la mesa.

La realidad, sin embargo, no es ni un argumento ni el otro. La realidad radica en una orientación sindical que ve como hecho anómalo el salirse fuera de los límites de la concertación social… patología propia del sindicalismo en el Estado Español, tal vez herencia directa de las lógicas nacidas de los pactos de la Moncloa. No es posible que gran parte de los cuadros medios del sindicato hace un par de semanas estuvieran predispuestos a realizar una huelga general y ahora se introduzcan cual enema las bondades del “importante acuerdo social”, si no es porque gran parte de estos cuadros medios se han curtido dentro de las lógicas de la paz social y de una manera muy particular de entender el centralismo democrático. No quiero con esto restar importancia a las luchas mantenidas por dichas personas o dejarlas en un segundo lugar, sino que pretendo señalar que incluso el hecho de que después de navidad no estuviéramos en las mejores condiciones para afrontar otra huelga general es consecuencia de una estrategia sindical que temblando en la arena de la confrontación, mira por vicio a los despachos donde a nuestras espaldas se negocian nuestras vidas. Pues incluso después del 29 S no ha habido una política sindical orientada a mantener la tensión en la calle ni a combatir la campaña mediática que sostenía la mentira demostrable de que la huelga general fue un fracaso, lo cual iba allanando cada vez más la oscura senda hacia el pensionazo bendecido por la paz social, que es la paz de los Botín, los Ferrán o los Florentino Pérez, pero no la nuestra.

No obstante, a día de hoy sigue habiendo contradicción dentro del sindicato. No nos podemos conformar con la imagen de Dartacán y los tres mosqueteros firmando el acuerdo que nos postra de rodillas, esta vez hincándolas hasta el subsuelo, a la mayoría de la sociedad ante el gran capital. Afortunadamente fuera del sindicato la indignación es grande. Existe pues un caldo de cultivo para, al menos, intentar articular una respuesta entre todas las personas que hoy nos oponemos al pacto. En este momento el sectarismo entre quienes estando en contra del acuerdo, estamos dispuestos a dar la batalla en los frentes que sean necesarios puede ser crucial… en lo negativo, claro. Sólo la creación de complicidades entre personas con una misma orientación sindical más combativa nos puede dar la llave para abrir la puerta de una movilización general contra el pensionazo. En este terreno de nada nos valen los juicios sobre las siglas sindicales, como si un sindicato fuera un todo homogéneo. Es preciso, por tanto, la organización dentro del sindicato, pero también es preciso saber que debemos tejer coordinaciones intersindicales entre gentes dispuestas a construir conjuntamente una orientación sindical combativa y unitaria que vaya más allá de la oposición frontal al acuerdo sobre las pensiones. Una cuestión crucial para los tiempos que corren.

La historia camina a saltos. ¿A dónde nos lleva el salto iniciado en el Norte de África?

Los que promulgaban “el fin de la historia”, en la década de los noventa del pasado siglo, sabían bien poco de historia. Concebir el devenir de la humanidad como un proceso lineal va contra de cualquier antecedente comprobable. La forma que adquieren los sistemas políticos de las diferentes formaciones sociales  la definen las clases sociales en lucha, y lo hacen a golpe de revoluciones y contrarrevoluciones. Los periodos de apariencia lineal son la consecuencia de victorias pretéritas de una clase sobre otra, y el desequilibrio en la correlación de fuerzas consecuente a ella. Los vencidos se encuentran durante un periodo más o menos corto en estado de postración. Pero los procesos sociales son dialecticos. Nada vuelve a ser lo que era, pero las contradicciones sociales se irán acentuando hasta adquirir de nuevo niveles que llevan a la confrontación abierta entre las clases en lucha.

Primero Túnez y ahora Egipto han roto un status Quo que parecía inamovible. La gran masa de la población, sin aparente dirección política, ha derrocado a dictadores apoyados durante décadas por las potencias occidentales.

La causa de las revueltas no ha sido nada creativa: la precarización creciente de las condiciones de vida de la población, la corrupción política y el cinismo y prepotencia de una casta dirigente, que ejercía una dictadura de corte bonapartista. Tampoco la falta de una dirección política definida es novedoso históricamente hablando, aunque si que marca notables diferencias respecto a lo que ocurrió en la mayor parte del Siglo XX. Estas revueltas recuerdan más a los procesos revolucionarios del Siglo XIX y principios del XX, cuando el carácter democrático burgués de las reivindicaciones populares estaba en  primer plano, y las direcciones obreras eran heterogéneas y relativamente débiles organizativamente.

Ahora comienza una nueva partida en estos países. Los representantes políticos de las burguesías locales, en su mayoría dependientes de las potencias económicas occidentales, están tomando posiciones rápidamente, intentando dar cuerpo a opciones políticas que encaucen la revuelta hacia la institucionalidad “democrática” basada en el monopolio de la propiedad de los medios de comunicación en manos de los ricos y en la intocabilidad de la propiedad privada de los medios de producción. El asunto está en ¿hasta que punto el pueblo hambriento estará dispuesto a aceptar que los cambios tengan un carácter meramente superficial?. La batalla se va a dar. Los desheredados, con renovada fé en sus posibilidades de cambiar la sociedad,  no van a resignarse con las condiciones de vida que venían sufriendo hasta ahora. Pronto se darán cuenta que tienen que organizarse de manera autónoma,  y prepararse para el asalto al poder.  El asunto del modo de organización y la dirección política de los “sin pan” va a ser crucial. Las viejas direcciones burocráticas vinculadas a las organizaciones comunistas, en su mayoría, de origen estalinista, están desprestigiadas y   en situación de marginalidad. Las organizaciones islamistas, con sus redes de asistencialismo social, están mejor posicionadas en el mundo islámico, pero no han sido las que han dirigido la revuelta, como ocurriese en Irán a principio de los ochenta.  Las reivindicaciones del las masas que hemos visto estos días se alejan bastante de sus señas de identidad.  Cuesta trabajo saber en este momento cual va a ser la dirección de las clases desposeídas en el futuro próximo de los procesos revolucionarios. Va a depender de la extensión internacional de la revuelta, del desenlace que se vaya produciendo en cada uno de los nuevos escenarios, y de la capacidad de autoorganización que vayan articulando las clases populares.

Internet y la extensión de la telefonía móvil han abierto un espacio ágil de autoorganización y activación de las movilizaciones que puede tener grandes potencialidades en un proceso revolucionario. La capacidad de hacer que iniciativas populares espontáneas adquieran una dimensión viral es un fenómeno sin precedentes.

Emocionémonos. Parece que se acaba “el fin de la historia”. Preparémonos a vivir una nueva historia, en la que “los mercados” como se dice ahora, o los explotadores, como hemos dicho toda la vida, no tienen el horizonte tan despejado.

En el Mundo Árabe caen dictadores, en Europa caen estereotipos

Las revoluciones en el Magreb están acabando con dictadores y demoliendo estereotipos occidentales del mundo árabe. Estamos viendo la imagen actual de estos países, una imagen que dista mucho de la visión prejuiciosa que se nos ha estado “machacando” desde los medios de comunicación que nos presentaba a las gentes de estos países como personas muy religiosas, extremistas, fanáticos, estancados en antiguas tradiciones.
Las movilizaciones que se están viviendo en las últimas semanas en Túnez o Egipto está siendo un movimiento popular y pacífico (nada extremista, fanático ni fundamentalista) para acabar con regímenes totalitarios en búsqueda de justicia social y democratización de estos países.
En ambos casos, las personas o grupos que podríamos denominar “militantes musulmanes” han sido minoritarios y, desde luego que no han llevado ni el protagonismo ni el liderazgo del levantamiento popular. Las imágenes que nos han llegado han sido la de una población luchando por su libertad unidos por esa causa, a mí personalmente me ha gustado ver imágenes de mujeres; unas sin pañuelo, otras con pañuelo, de hombres; unos con barba, otros sin barba,… ¿iban sin pañuelo en un país árabe? Pues lejos de lo que se nos dice, parece que sí es posible, incluso frecuente ¡cuánto nos falta por conocer a nuestros vecinos del Sur!
Hemos visto gente al fin y al cabo, como cualquiera de nosotros, que han luchado para conseguir una sociedad mejor ¡qué pena que nosotros no seamos capaces de hacerlo! Me ha gustado ver la autoorganización en los campamentos instalados en las plazas en las que los manifestantes han resistido gracias al apoyo de los vecinos que les llevaban comida, agua, mantas, haimas, etc: solidaridad, apoyo mutuo, qué buenos valores.
Estos movimientos han partido desde las redes sociales de internet y han estado promovidos por las nuevas generaciones de estos países que quieren un futuro y que éste sea en sus propios países. Hemos sido testigos de un alzamiento popular aconfesional, mejor dicho; multiconfesional, en el que han estado en la calle codo con codo musulmanes con católicos, cristianos ortodoxos y laicos; convivencia multirreligiosa, ¡qué lección de convivencia!
Movimientos revolucionarios de lucha por la democracia desde el Magreb; ¿Quién habría pensado desde occidente, desde la vieja Europa que esto era posible? Nuestro eurocentrismo nunca habría imaginado que desde el mundo árabe pudiera llegarnos esta tormenta democratizadora. Nosotros, “los padres de la democracia” (ya abuelos), rendidos a los designios del mercado, renunciando a derechos sociales por el miedo a los fondos de inversión trasnacionales. Después de haber cedido el protagonismo de nuestro propio futuro, del futuro de nuestros hijos, del futuro de nuestra sociedad, desmovilizados, resignados… autoconvencidos de que lo único que podemos hacer es votar cada cuatro años, aunque sepamos que la alternativa es más de lo mismo.
Nos vemos sorprendidos por las noticias que traen Al-Jazzera, noticias de manifestaciones multitudinarias, revoluciones que se extienden por internet, que nacen desde Facebook, que parten de jóvenes que se autoorganizan,… ¿es el mundo al revés? Posiblemente los europeos lo hayamos vivido así porque lo que está pasando en la orilla Sur del Mediterráneo no se corresponde con lo que nos han vendido de nuestros vecinos.
Junto con los cambios políticos que se han desencadenado, soy de la opinión que esta es la otra gran noticia de las últimas semanas; los árabes no son los fundamentalistas islámicos que nos habían presentado, si las movilizaciones populares han tirado dictadores en estos países, en Europa, Estados Unidos está, derrumbando los muros de los estereotipos del mundo árabe.

Autor: Fernando Plaza

« Página anteriorPágina siguiente »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.